En esta ocasión miramos hacia el sur de México, a Xalapa, Veracruz, para conocer la historia de una joven cantautora, multi-instrumentista, compositora, pintora y, probablemente, su mayor distintivo es ser arpista.

Poseedora de un rostro dulce con mirada tranquila; escribe letras personales que retratan metáforas y sabores. Alejandra Paniagua aparece en el radar musical, proveniente de una dinastía de músicos y de una pasión que poco a poco ha ido construyendo.

Conoce a Alejandra, quien participó en la segunda edición del Festival Online de Cantautoras.

1. Alejandra, eres compositora, cantautora y quizás tu mayor distintivo es la ejecución del arpa, un instrumento poco utilizado o conocido, para algunos. ¿Cómo llegó el arpa a tu vida? ¿Qué es lo que más te gusta de este instrumento?

El arpa llegó a mi vida a través de mi papá. No tenía contemplado tocarla, aunque desde niña estudiaba música. Entré a una escuela infantil que tenía una pequeña orquesta donde nos enseñaron iniciación a la música y posteriormente teníamos que elegir un instrumento para integrarnos a la orquesta, pero no había arpa; mi papá tuvo la idea de incluirla y se lo propuso al director de dicha orquesta, así fue como empecé a tomar clases de arpa.

Durante varios años fui a un Festival Internacional de Arpas, en Cerrillos de Díaz, pues a mi papá le gustaba mucho este instrumento. Empecé con el arpa clásica, tomé clases un año y medio con la maestra Britta Shiffer (arpista de la sinfónica de Xalapa), pero me costó mucho trabajo la disciplina requerida para este tipo de arpa. Después de estudiar el arpa clásica fue ella quien me propuso estudiar arpa jarocha, la cual tiene una forma de aprendizaje más libre, más empírica. El maestro José Luis Arauz, miembro del grupo de música “Tlen Huicani”, me enseñó a tocar el arpa jarocha, él fomentaba mucho la improvisación una vez que nos daba las bases técnicas, permitiéndonos encontrar un estilo propio para tocarla. Además, desde siempre me gustó cantar, así que tomé clases de canto a la par de las clases de arpa jarocha.

Tocar el arpa ha sido una pasión que he ido construyendo con el tiempo; ahora me encanta y puedo estar mucho tiempo tocándola porque me da paz, me da mucha tranquilidad. Creo que desde que empecé a tocarla me identifiqué con la dulzura del instrumento, con la suavidad y el arquetipo de cosas que se le atribuyen, como ser angelical o celestial, pero también encontré otros matices, otros sonidos y eso es lo que he aprendido a querer. Me gusta porque es similar a un piano con cuerdas. Es parecida la forma de abordarlo.

2. Has musicalizado un poema (“Niña de azúcar“) y compusiste un tema que te solicitaron para un documental. ¿Te ha sido más fácil hacer música “para otros” que componer tus propios temas?

Ha ido cambiando. Al principio se me facilitaba tener un tema para componer. Por ejemplo “Niña de Azúcar” consistió en acomodar palabras y combinarlas con la música; ya había imágenes dadas, como la pauta establecida en el documental. Sin embargo, en las últimas canciones que he compuesto se me ha hecho muy fluido crear temas propios. Trato de escribirlos de corrido, sin ser tan perfeccionista y dejando que salga lo que tenga que salir. El resultado me ha gustado y estoy contenta con lo logrado.

3. ¿Qué te inspira a componer tus canciones: situaciones personales, colectivas o imaginarias?

Me inspiran las situaciones personales en las que me encuentro; reconozco que tiene un poco de personal y de colectivo, aunque más de mí. Empecé componiendo como especie de desahogo, poniendo todo en papel y luego poniendo música. Ahora estoy en proceso de componer pensando en las historias de otras personas. Salir de mí para crear es un buen ejercicio y lo estoy intentando. Hay mucho de imaginación en mis canciones, metáforas sobre todo.

“Te escondiste en tu inocencia pueblerina

y tus ojos no veían con claridad

que callada no eras tú la más bonita:

la obediencia nunca ha sido libertad”

Fragmento de la canción El aguante.
Escucha “El aguante“, tema que vendrá en su segunda producción discográfica.

4. ¿Qué tanto tuviste el apoyo de tu familia cuando decidiste crearte un camino en el mundo de la música?, ¿Ha habido algún momento en el que has querido “tirar la toalla”?, si es así, ¿cómo lo superaste?

Tuve el apoyo de mi familia desde siempre. Nací en una familia de artistas. Mi abuelo paterno fue maestro de piano en la universidad y fue un gran pianista. Mi padre es de Guatemala, mi abuelo se graduó del conservatorio de la Universidad de Guatemala. Mi bisabuelo fue el gran pianista prodigio Raúl Paniagua, famoso por trabajar en el extranjero. Curiosamente, de los hijos de mi abuelo el único que siguió el gusto por la música fue mi papá. A él le gusta tocar guitarra aunque se dedica a las artes plásticas, pero desde pequeña me inculcó el gusto por la música. Mi padre y mi abuelo me enseñaron a escuchar e interpretar la música.

Sí ha habido momentos en que he querido “tirar la toalla”, pero no del todo. Cuando ha pasado me he preguntado ¿qué voy a hacer? Pero sé que son tiempos donde no deberíamos idealizar la profesión sea cual sea a la que nos dediquemos; estos tiempos nos obligan a ser multi-tasking, a explotar nuestros talentos. También heredé el gusto por las artes plásticas. Hubo una temporada en que hacía cuadros y los vendía (todavía lo hago), pero trato de ir equilibrando ambos gustos. Por temporadas me da por la producción de cuadros y a veces por la música. Trato de hacer todo lo que está en mis manos para no depender únicamente de dar conciertos.

5. Eres originaria de Veracruz, ¿tus temas los has compuesto en tu tierra o fuera de? ¿Cambia la musa de la inspiración dependiendo del lugar geográfico donde estés?

Algunos temas los he compuesto en Xalapa y otros en CDMX (donde resido). Muchos de mis temas actuales fueron compuestos en Ciudad de México, pero siempre pensando en lugares como Guatemala (de donde es mi familia paterna) y en Xalapa. La musa de la inspiración es cambiante, a veces llega con la presión, con un chispazo, con una emoción muy fuerte. No depende tanto del lugar geográfico, sino del lugar geográfico-emocional en el que me encuentre, la situación emocional con la que esté lidiando, también si llega algún recuerdo o si me pregunto algunas cosas de la vida.

El año pasado compuse un tema inspirado en Guatemala y en una de mis abuelas, y para otro tema que escribí, me inspiré en Xalapa.

6. Esta pandemia inesperada cambió los planes de todos. Estabas por preparar tu segundo material discográfico. En lugar de estar en el estudio de grabación ¿qué has hecho durante este aislamiento social?, ¿ha cambiado tu dinámica de composición o eres de las artistas que ha sufrido un bloqueo creativo?

Estaba iniciando el trabajo de pre-producción en el estudio, estaba muy emocionada por empezar a grabar mi segundo material discográfico, aunque no quería que fuera un proceso exprés y sacar sencillos por sacarlos. Mi primer EP que grabé también fue un proceso largo y cambiante, pero se logró llegar a buen puerto.

He estado disfrutando el tiempo en casa, estoy componiendo y viendo qué hace falta. Afortunadamente ha habido momentos en que el bloqueo creativo se ha ido y he podido fluir. He compuesto un par de canciones, pero otro días no he podido componer nada. Es impredecible lo que pase conmigo en los procesos creativos. Creo que los bloqueos tienen que ver con los procesos de cambio que estamos viviendo con esta pandemia, como la ansiedad, el encierro, la angustia, el miedo, la paranoia, la histeria colectiva, pero hay que tratar de que esto no nos permee tanto.

Escucha “Soltar“, tema perteneciente a su primer material discográfico.

7. ¿Cuáles son tus proyectos en puerta?

La grabación del segundo disco, a más tardar a finales de año o principios del próximo. También me gustaría retomar la pintura y las giras que se cancelaron por la pandemia. Están pendientes colaboraciones con amigos; seguir viajando, tocando mi música.

Estoy viviendo lo que me corresponde vivir. Creo que es una misión que va más allá de mí, de mis deseos

ALEJANDRA pANIAGUa

8. ¿Con quién te gustaría colaborar como músico y con quién como cantante?

Como músico hay un par de personas que admiro. Sería feliz si el mundo me premiara con una colaboración con Lisandro Aristimuño, un compositor argentino que me encanta y me gustaría tocar arpa en alguno de sus discos. La otra persona que admiro mucho es Loli Molina.

Como cantante me gustaría mucho conocer a Perotá Chingó, tal vez cantar con ella. Sin embargo, en general yo estoy abierta en hacer colaboraciones. Aprendo mucho haciéndolas, pues todos tenemos algo que aportar. Por cierto, tengo una colaboración pendiente con Geo Equihua, a quien tengo la fortuna de conocer y hemos llegado a ser amigas.

9. Si pudieras elegir ¿qué te gustaría musicalizar?

Documentales de naturaleza o sobre el mar, algo relacionado con el agua o el aire.

10. ¿Cuál es tu máximo sueño en el mundo de la música?

Creo que ya lo estoy viviendo, me llena de alegría porque no pensé que fuera a ser tan pronto. Hace 8 o 10 años todavía no tenía claro qué quería hacer con la música, me encontraba estudiando, pero tenía muy claro que quería viajar y conocer a gente a través de la música, conocer el mundo a través de la música; creo que afortunadamente lo estoy logrando.

Además estoy encontrando algo que no había encontrado en la música: que logro tocar a la gente, lo cual es un gran regalo que no había percibido. La gente se acerca, me dice o veo sus caras a punto de llorar o que les gusta mucho lo que escuchan y me lo transmiten, me lo dicen, incluso que les ayuda a salir de sus problemas, de una u otra forma. Eso me llena de una manera inexplicable, es realmente una bendición poder llegar a las personas de esta manera.

Al principio creía que quería algo más superfluo, creía que quería tocar bien, colaborar con gente famosa, ser famosa, viajar por el mundo, conocer ciudades, tomarme fotos, pero en el camino me he llevado esta gran sorpresa que me satisface muchísimo más, me llena más.

Aunque todavía no logro recorrer todo lo que quisiera, sé que algún momento va a pasar, pero ya está pasando y ya estoy viviendo lo que me corresponde vivir. Creo que es una misión que va más allá de mí, de mis deseos.

11. ¿Sabes si el arpa es tocada más por hombres o por mujeres?

Dependiendo del tipo de arpa, por ejemplo, he visto que el arpa clásica (de orquesta) es más tocada por mujeres, quizás por ser un arpa dulce, de concierto. En México conozco pocos hombres que tocan el arpa clásica. En el mundo del arpa folclórica (el arpa paraguaya, venezolana, jarocha), son más hombres que mujeres los que la tocan.

12. ¿Cuál es el aprendizaje que has tenido en las colaboraciones musicales que has hecho?

Me encanta esta pregunta porque es uno de mis “talones de Aquiles”. Me gusta mucho colaborar con las personas, pero cuando me lo proponen, que generalmente es con poco tiempo de anticipación, siempre me da al principio un poco de temor, una especie de desconfianza de no poder hacerlo. Desconfío de lo que alguna vez aprendí técnicamente sobre mi instrumento, para leer cifrados a primera vista o aprenderme cosas rápido, por ejemplo. Sin embargo, todas las veces que lo he hecho me encuentro con que son cosas sencillas y que realmente sí puedo hacerlas. Tengo la capacidad de aprenderme las cosas y hacer una conexión rápida. De igual manera siempre es un reto.

Una de las cosas que más me gusta es que me dirijan, que el o la artista con quien voy a colaborar tenga claro lo que quiere porque de esta forma, me saca de mí misma, de lo que siento, de lo que pienso, para entender qué es lo que quiere el o ella. Me gusta no ser solo la protagonista sino acompañar y entender cómo quieren que suene. Al final todo esto me ayuda en mi proceso.

Las 20:20 de Alejandra Paniagua

Quisimos conocer qué es lo primero que piensa Alejandra al escuchar las siguientes palabras. 20 palabras, 20 respuestas cortas.

  1. Veracruz: belleza
  2. Compositora: mujer
  3. Guitarra: fuerza
  4. Mujer: poder
  5. Palomar: unión
  6. Hogar: familia
  7. Arpa: sanar
  8. Felicidad: sonrisas
  9. Feminismo: fuerza
  10. Amor: amor
  11. Pandemia: oportunidad
  12. Música: familia
  13. Dios: luz
  14. Azul: alma
  15. Crisis: calma, oportunidad
  16. Frase favorita: deja de pensar y ponte a trabajar
  17. Color favorito: depende para qué; por ahora morado y rojo.
  18. Lugar favorito: donde haya agua o naturaleza
  19. Libro favorito: varios, “El gran sacamandú” de Honoria Robledo, otro es “Mujeres que corren con lobos” de Clarisa Pínkola Estés.
  20. Olor favorito: el café, en Guatemala.

Te invitamos a que conozcas más de la obra de Alejandra Paniagua, a través de los siguientes sitios: Youtube, Instagram, FacebookBandcamp.