Hace una semana acordé con mis amigas de la secundaria ir a cenar juntas un jueves por la noche. ¿Has agendado una cita últimamente para escuchar a tus amistades? En mi caso, tenía dos años sin hablar, ni saber de una de mis amigas. ¿Por qué dejamos que pasara tanto tiempo para coincidir? Seguramente tienes amigas que quieres y extrañas, pero no has logrado concretar una salida.

Este artículo está destinado a reflexionar sobre las amistades entre mujeres, el tiempo que les dedicamos, los temas que se platican y las emociones que generan. Momento para identificarnos como amigas que buscan fortalecer sus relaciones entre mujeres.

En redes sociales se ha visibilizado lo complicado que es acordar una fecha para coincidir entre un grupo de amigas y las variables para que la reunión no suceda son infinitas. Algunas pueden estar con la agenda llena de compromisos como madre, esposa, trabajando o estudiando algún curso. El día que tienen libre unas, no es el mismo que tienen otras. ¿Te suena?

Pero, usemos la lupa en el tiempo libre, como diría la canción de José Luis Perales, para preguntarnos ¿a qué dedica el tiempo libre? Esta es una pregunta clave para notar todas las actividades que tú y tus amigas son responsables de hacer. Y no sólo las que tienen un trabajo formal, sino también aquellas amigas que además son mamás o las que cuidan algún familiar.

La lista de actividades puede empezar desde antes de dormir cuando estás repasando los pendientes: si ya pagaste la luz, el agua, el gas… “¡Chin! ya no hay cebollas, ni leche”, “Hay que doblar y acomodar la ropa”; “¿Sí cerré la puerta de la entrada? Mejor voy a revisar”. La lista puede ser muy detallada y variable, pero acorde con las actividades con las que nos hemos puesto la etiqueta de “ser las responsables”.

Lamentablemente, en gran parte de los países latinoamericanos, las mujeres seguimos dedicando tres veces, ¡tres veces más tiempo! a las labores domésticas en comparación con los hombres. Y mira a tu alrededor y notarás esa realidad. Ojalá las generaciones más jóvenes rompamos con la idea de ser las únicas responsables de lavar, cocinar, limpiar y procurar el bienestar al interior de las familias.

Platicando con un par de amigas, reflexionábamos que salir a desayunar, tomar un café o una cerveza suele ser un lujo que no todas las mujeres tienen la oportunidad de hacer. Primero por las “demandas sociales” de cumplir cabalmente con el papel de hija y luego, con el papel de esposa abnegada.

Segundo, porque solemos priorizar nuestras relaciones amorosas ante nuestras relaciones de amistad. Pero un momento, no es una regla. ¡Hay que identificarlo y cambiarlo! Si tú has priorizado a tus amigas, significa que ya vas de ganancia para no olvidarlas cuando inicias una relación o cuando te casas.

Ahora llegó el día en el que por fin te reunirás con tus amigas. Lograron vencer la agenda llena de ocupaciones y responsabilidades para hacer un pequeño espacio para ustedes. Date cuenta lo que implica hacerlo: la acción de ponerte en primer lugar por una hora o dos, para reír, recordar anécdotas, escuchar qué piensan tus amigas sobre política, sobre las marchas feministas, sobre el futuro, sobre sus sueños y los planes que tienen.

Estar libre de prejuicios, es una de las recomendaciones que se dan para generar un espacio de confianza entre amigas. Recuerda que cada una de las que forma parte de ese grupo tiene obstáculos tal vez distintos a los tuyos. Así que, el diálogo se debe de dar como un juego de pin-pon. No abarques toooodo el tiempo y la atención y mejor tómate el tiempo de escuchar, y al dar tus opiniones, no te preocupes por tener siempre tener la razón.

Si te entran los nervios de pensar sobre qué van a hablar en esa reunión y tienes muchos años sin saber de tus amigas, te dejo algunas ideas que te ayudarán no sólo a generar una conversación interesante, sino a conocer más sobre ellas. Porque muchas veces no sabemos detalles importantes sobre lo que les gusta hacer, lo que sienten o lo que piensan de una problemática social actual.

  1. Todo el mundo enfrentó la pandemia por COVID de formas muy distintas, por ello preguntar cómo lo vivieron, será fundamental para saber por qué situaciones pasaron. Estas respuestas tendrán como consecuencia espacio para la empatía.
  2. Otro tema importante es conocer las emociones de tus amigas, y saber si alguna requiere de mayor atención. Comparte también sobre los distintos sentimientos que te acompañaron al estar en pandemia, y las actividades que te ayudaron a mejorar tu estado de ánimo.
  3. De igual forma, si alguna tiene algún negocio o emprendimiento, será muy enriquecedor saber cómo enfrentaron la pandemia y cómo puedes apoyar. A veces con compartir su producto o servicio en redes sociales las ayudas mucho.
  4. Hacer un breve resumen de lo que ha pasado contigo desde que dejaste de frecuentar a tus amigas, ¿qué ha pasado con tu vida, en qué proyectos estás, qué te gustaría aprender, algún nuevo deporte o una actividad?
  5. Comparte los hechos de alguna noticia que te haya llamado la atención y cómo te hizo sentir. Esto te permitirá saber cuáles son los intereses de tus amigas, lo que les preocupa y lo que las podrá unir para actuar juntas si así lo deciden.

Así que, comienza a agendar tu próxima salida con tu amigas, que luego de verlas y compartir sus sentipensares querrás repetirlo al menos una vez a la semana. Crezcamos en tiempo para nosotras y para nuestras amistades.

P.D. No olvides que la pandemia aún no termina, así que continua con las recomendaciones sanitarias (sana distancia, cubrebocas, gel desinfectante y espacios bien ventilados) para que tu reunión tenga el menor riesgo posible de contagio del covid19 y así puedas seguir viendo a tus amigas.