El mes patrio, con sus canciones alegres y festivas que invitan a regodearnos por lo que la independencia representa para un país…

Aunque desde una perspectiva más individualista y particularmente desde nuestra mirada, la independencia de la mujer es un triunfo por el cual se lucha a pulso y a cada paso desde la más tierna edad.

Porque desde la infancia se nos inculca el colgar nuestros sueños de un papalote que sólo levanta el vuelo si está sostenido de la mano de un hombre, y creciendo con esa idea, vivimos sedadas con la falsa percepción de que como mujeres difícilmente llegaremos a subsistir de modo independiente.

No obstante, esa percepción se alimenta de realidades que en pleno siglo XXI siguen sucediendo, en una sociedad que aún no ofrece la garantía de equidad de género en las oportunidades profesionales, que además continúa abrazada del estereotipo de la mujer como la responsable única del hogar, incluyendo todas las cargas que ello contempla, sean domésticas, de educación cuando hay familia, y hasta económicas, con suerte compartidas o absolutas cuando se trata de madres solteras.

¿Cómo puede afectar esa falta de independencia tu vida?

Esa misma creencia que nos supedita a la imposibilidad de sabernos independientes, sabotea en muchas ocasiones la seguridad que le falta a una mujer para tomar la decisión de terminar una mala relación, o avanzar hacia un divorcio cuando sería lo más propicio.

Carecer de independencia económica puede convertirse en el más grande temor delante de una decisión tan complicada como un divorcio. No sé cuántos casos habré escuchado de mujeres que se paralizan sólo de pronunciar el término, pero en cambio se acostumbran a vivir una vida de maltrato, infidelidades, o diferencias irreconciliables, sólo para mantenerse “seguras” dentro de ese inevitable estado adquirido de dependencia.

Falta de independencia emocional

También existe la falta de independencia emocional que se va construyendo a veces por ese estigma de género que sólo nos reconoce completas al encontrarnos con la “media naranja” que nos falta. Y en otras, a fuerza de repetir patrones equivocados en los que no logramos concebirnos completas o felices a menos que contemos con una pareja. 

La construcción de la independencia personal es una labor para la que todo ser humano debía ser preparado, tan importante o intrínseco al crecimiento de todo individuo con aspiraciones. Desafortunadamente, no es una tarea fácil, por lo mismo muchas veces representa una bifurcación en el camino que tendemos a no elegir.

La independencia artística ¿te suena?

En cuanto a la materia de las artes, en la actualidad existen muchos más caminos que le permiten a un artista dar a luz su obra maestra, desde los recursos que las redes sociales conceden hasta las múltiples plataformas de exhibición, venta o incluso fondeo.

Pero la decisión nuevamente, no es fácil, porque el camino de un artista independiente es muy complejo y enfrenta muchos obstáculos, pero es motivado por ese privilegiado objetivo que busca un autor para tocar los sentidos de los otros con sus propias emociones, que cuando se logra, nos permite paladear el sabor del triunfo de una batalla ganada.

Y es que al parecer, la independencia en todas sus acepciones cobra un precio considerable, que conlleva esfuerzos, sacrificios y largas luchas. Algunas, como las que acabaron con tres siglos de dominio español en nuestro país, se cobraron con las vidas de héroes y mártires. Otras como las de miles de mujeres que luchan a diario por conseguirla, se pierden delante de obstáculos tan cotidianos y nocivos como la violencia, la inequidad o la injusticia.

Y en última instancia, muchas veces la batalla se pierde antes de iniciarla porque nos acostumbramos a creer que no podremos alcanzarla y así somos nosotras mismas las que nos encadenamos a la idea de que lograr esa independencia es simplemente imposible.

Pequeños pasos hacia tu independencia

Todo camino comienza por un principio. El dirigir tus pasos hacia el camino de la independencia, por complicados que parezcan, depende sólo de tu decisión. Puede ser difícil hacer a un lado nuestra zona de confort, sobre todo cuando se trata de una elección consciente, no obstante, el construirnos un plan orientado hacia la independencia puede ser una de las mejores elecciones que podemos tomar en la vida.

En otras ocasiones la necesidad forzosa de volvernos independientes, es derivada de un evento ajeno a nuestro control, lo cual puede resultar un tanto traumático mientras se encuentran las herramientas para dirigir nuestros pasos en esa dirección. Hay eventos y situaciones que funcionan como un catalizador en esa toma de decisión, y sin importar cuál sea el origen de nuestra búsqueda hacia la independencia de la mujer, bien vale la pena aprovechar ese detonador, aun cuando nos mueva el piso firme y se lleve en medio del torbellino nuestra aparente calma.

Pasos hacia la independencia

Para dar esos pequeños pasos hacia este anhelado estado de autonomía, debemos primero hacernos bien conscientes de lo que involucran las posibilidades de obtenerlo.

Cuando se trata de la independencia económica habremos de hacer un recuento de nuestras capacidades y talentos. Estudiar una carrera profesional o siquiera terminar la que dejamos sin concluir. Enfrentarnos a una carrera abandonada que tal vez será imposible retomar. Sin embargo, después de haber perdido nuestra zona de confort, nos volvemos más creativos que nunca; para ello el realizar un inventario de nuestras habilidades será lo más acertado, con la finalidad de valorar incluso la posibilidad de emprender.

La construcción de un proyecto para volvernos mujeres independientes, nos hace un poco independientes desde el preciso instante en que empezamos a tomar decisiones encaminadas hacia ese digno y maravilloso objetivo.

Por otra parte, para construir la sana independencia emocional será necesario trazar un plan, uno que podría contemplar ayuda profesional en alguna de las distintas ramas de la psicología, uno que nos siente bien, brindándonos el apoyo que necesitamos para asumir la responsabilidad de nuestras decisiones emocionales con la individualidad y autonomía que debemos.

No debería importar lo cerca o lo lejos que nos encontremos de la independencia de la mujer, ya que cada mínimo esfuerzo es un gran paso hacia ella. Celebrar nuestra independencia es un logro que debemos saborear, por lo que ha implicado, por lo que aún falta, por las batallas vencidas y por vencer, porque nacemos dependientes pero al crecer como seres humanos virtuosos, nuestra aspiración mínima debería ser la independencia personal.

Así que si en este mes lo que se celebra es la independencia, celebra la tuya si es que la has alcanzado y si no, también celebra el simple hecho de que has notado hoy que delante de ti hay un camino por recorrer hasta ella.

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